CASA DE LA CULTURA BOGOTÁ: ARTE EN LA PIRÁMIDE DE KUKULKÁN

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   Arte en la Pirámide de Kukulkán

   La Pirámide atribuida a Kukulcán, la Serpiente Emplumada, llamada también “el Castillo”, en Chichén Itzá, tiene cuatro lados y remata en una rampa con 24 metros de alto, donde se contruyó un templo. Su base cuadrada es de 55,5 metros de ancho. Cada lado de la pirámide tiene una escalinata con 91 escalones, que inclyendo las 4 lados, suman 364, más un escalón para acceder al templo, da en total 365 escalones, referencia a los 365 días del año. La pirámide se reparte en 9 niveles, pues en su cosmogonía el mundo maya se concibe con 13 niveles para lo celeste y 9 para el inframundo.PiramideKukulkan_BillFerencz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   Pirámide de Kukulkán. Foto Bill Ferencz

   Su arquitectura con sus medidas hacen referencia al calendario y a conocimientos astronómicos, que la destacan entre otras muchas pirámides mesoamericanas, siendo un compendio de la ciencia Maya, ciencia que logró integrar la matemática con el símbolo. En los equinoccios se observa la ondulante luz y sombra descender serpentina por el lateral de la escalinata. El ascenso al templo es significativo, con escalinatas difíciles, debido a que su huella es ancha y la contrahuella alta para el promedio, el descenso debe hacerse con mayor cuidado.

   Esta arquitectura pensada y diseñada con profundidad, con su función, con su riqueza simbólica, su estética, integra el concepto de la divinidad de este gran pueblo, así como los conocimientos del cosmos, de la naturaleza, del territorio, de sus ciclos, de sus leyes, siendo un canto a la vida, todo ello vinculado con su sentido sagrado. Es el arte que revela la sabiduría y mística Maya.

    El Dr. Raynaud de la Ferrière escribió: “La Nueva Edad demanda un retorno a las fuentes de la Sapiencia Antigua, naturalmente con los medios de expresión adaptados a la Era presente y siguiendo la evolución futura”. Este concepto epistemológico, fruto de sus estudios, de sus conclusiones científicas y filosóficas, es muy interesante y de profundo significado en el arte, pues como se puede apreciar, esta pirámide contiene una riqueza de significados, haciendo referencia a las posibilidades que se abren al retornar a las fuentes de la Sapiencia Antigua, actualizadas para esta época.

    ¿Y dónde encontramos al individuo, a la sociedad, en esta pirámide? Sin duda es un excelente referente que genera asombro constante al ser humano, en su época y actualmente. En primer lugar suscita un sinnúmero de inquietudes, de estudios, de investigaciones y un sinnúmero aún mayor de interpretaciones. Es motivo de una constante visita como lugar turístico, hay que ir y admirarla, escalarla, vivenciarla, en cuanto a que el hombre se encuentra a sí mismo en su cultura.

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    Pirámide de Kukulkán. Foto Ángel Hernández

    Y como referente simbólico construido en piedra caliza, con otra pirámide en su interior, expresa entre muchos otros aspectos la integración del ser al confluir sus cuatro caras, como los cuatro elementos de la física antigua, en una sola donde está el templo. Igualmente la necesidad del ascenso, de elevación, la búsqueda de lo celeste, de lo eterno, en la trascendencia del hombre.

    El arqueólogo español Miguel Rivera Dorado enfatiza como el territorio Maya, el más extenso de las culturas mesoamericanas, fue territorio de pirámides con ciudades-estado en medio de la selva.

    Escribe el Maestre Dr. David Juan Ferriz Olivares: “El hombre arcaico parte de la cosmogonía del primer hombre; desde ahí se alcanza la pauta y arquetipo constituyendo el modelo, el objetivo, la fuerza motora de todo pensamiento, de todo desarrollo espiritual; una potencia sustancial y real a la vez, que puede ser captada en el mito, en el culto, en la danza y que puede sentirse al ascender las montañas sagradas. Al contemplar lo eterno – como ante la arqueología monumental de Sacsahuamán en Cuzco, Perú, o ante los templos de Ankor Vat en Indochina, y los templos de Khajuraho y Mahabalipuram en la India, o ante las pirámides de Teotihuacan, Uxmal y Palenque, Chichén Itzá, ante las construcciones de la Mesopotamia y las pirámides de Egipto – se revela que lo que el hombre re-encuentra en tales lugares es lo sagrado...”.

    Edwin Rodríguez Paz, arquitecto.

   Ref: Dr. Serge Raynaud de la Ferrière. El Arte en la Nueva Era. Diana Mëxico 1986.