CASA DE LA CULTURA BOGOTÁ: EL ARTE EN TONINÁ

   El gobierno del Estado mexicano de Chiapas publicó un libro de alta calidad conceptual y formal sobre Toniná, casa de piedra, lugar donde se levantan esculturas en piedra, en honor del tiempo, una ciudad-estado Maya 1. El libro lo escribió el arqueólogo Juan Yadeún aportando una serie de conceptos novedosos sobre la visión arqueológica para el estudio y comprensión de este pueblo mesoamericano. Se le reconoce hoy como un espejo del Cielo en la Tierra. Toniná se erigió con siete plataformas que se elevan 80 metros sobre la ladera de una colina, con diez templos y cuatro palacios interconectados por escalinatas y pasillos laberínticos.

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Ruinas de las Pirámides de Toniná

   Sorprende el alto nivel estético de la arquitectura y de la escultura en este centro urbano. Con el paso del tiempo en aquella época, aproximadamente desde el siglo I de esta era, los arqueólogos advirtieron que se había configurado un laberinto de niveles espaciales para alojar a los gobernantes. El descubrimiento de una escultura dio claves para la comprensión de su cosmovisión, el Zots Choj, señor de la dualidad y los cuatro rumbos.

   Es importante el cambio de paradigma en lo metodológico y técnico que generó un nuevo concepto en el estudio de las culturas antiguas de esta región, gracias a este proyecto de investigación, que profundizó desde la geometría en los conceptos del Universo, del orden, la medida y ritmos. Se concluyó que el cosmos estaba conformado por una dualidad formada por cuatro rumbos espaciales y cuatro cuadrantes temporales. En su libro “El pensamiento de los antiguos mexicanos”, Jacques Soustelle indicaba que el relato de las cuatro edades y los cuatro soles principiaba por un período de creación precedida por una pareja divina.

   En esta conclusión está implícita la importante enseñanza dada por el Maestre Raynaud de la Ferrière, cuando presenta los Principios sobre la Verdad, haciendo referencia a las ciencias teogónicas, cosmogónicas, androgónicas y fisiogónicas. En esta cultura los espacios sagrados pasaron por dos formas geométricas distintas, la más antigua se transformó cuantitativamente cuatro veces antes de convertirse en la forma dual, estando en esta etapa, llegaron los españoles.

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   El 21 de diciembre, día del solsticio de invierno, el arqueólogo Juan Yadeun, responsable de esta zona arqueológica, explica a los visitantes la relación entre el cielo, la tierra y el inframundo Maya; al restaurar en Toniná el relieve de “las cuatro eras”, se ha interpretado que hace referencia a la transición y regeneración del cosmos. Añade que esta zona arqueológica es una representación tridimensional del cielo, aquello que los Mayas consideraban los principales actores del firmamento. Los que caminan por los vestigios se convierten en cuerpos celestes como el Sol, la Luna, Venus y otros planetas. Toniná es un espejo del cielo y los visitantes se convierten en peregrinos celestes. El mural en estuco encontrado, aunque deteriorado, elaborado hace más de 10 siglos, está dividido en 4 áreas. Muestra el mito de los soles cosmogónicos y la llegada del inframundo a la Tierra.

   Ello indica el alto nivel cultural espiritual y profundidad de pensamiento alcanzado por los sacerdocios místico-científicos que nutrían esta cultura, conservando la herencia de antiguas épocas, en una raza que ya estaba en decadencia.

   En referencia a estas sabias culturas de la América antigua, indica el Maestre Dr. David Juan Ferriz Olivares: “Sin embargo, algunas religiones europeas en la Era de Piscis, valorando a cronistas de la conquista que buscaban auxilio o prebenda de sus reyes, calificaron de tribus a algunos de los Gobiernos Sacerdotales de América y de caciques a algunos de sus héroes o estadistas, describiéndolos como hombre primitivos y salvajes; no obstante, intentaron ocultar aquellos templos con los suyos, los nombres en profundos lenguajes como el aymará y el quechua los suplantaron con los nombres de sus religiosos; omitieron el reconocimiento de las Edades de Oro de las cuales esas culturas de América provenían desatendiendo que la magnificencia de esa arquitectura reveladora es mucho más antigua que la europea, que, comparativamente, muchas de las zonas feudales de la pequeña Europa eran insignificantes en su dimensión, herencia cultural auténtica y sabia2.

   Con 75 metros de altura se erigió la pirámide más alta hasta ahora descubierta en esta zona mesoamericana, con una antigüedad registrada de 1.700 años. Las siete plataformas que la integran fueron espacios específicos destinados para palacios, templos, unidades habitacionales y administrativas. Es una única estructura para diversas funciones específicas dentro la estructura social, política, económica y religiosa, que no se repite en ninguna otra zona arqueológica del mundo Maya, indicó Emiliano Gallaga investigador del INAH.

   Edwin Rodríguez Paz, arquitecto

    1 Juan Yadeún. Toniná el laberinto del inframundo. Gobierno Estado Chiapas 1992.

    2 Dr. Serge Raynaud de la Ferrière. El Arte en la Nueva Era. Diana México 1981.